Julia Alvarez Iguña

Julia Alvarez Iguña
El éxito es un camino, no un destino

Tenis

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Psicología de Deportes

Psicología de Deportes

Psicología aplicada al Golf

Las verdaderas batallas se libran en el interior


Esta película es la adaptación cinematográfica del best seller de Dan Millman, titulado “El camino del guerrero pacifico”.  Es un film que les recomiendo ver, y que pueden encontrar en Youtube.

Cuenta la historia de un deportista, Dan Millman, quien ganó el Campeonato Mundial de Trampolín en Londres cuando tenía dieciocho años, consiguiendo así formar parte del equipo olímpico estadounidense. Pero, un terrible accidente en moto, fractura los huesos de su pierna derecha, y su entrenador asigna su puesto a otro. Dan atraviesa por una profunda crisis, decide seguir peleando y logra recuperarse de tan severa lesión en tan solo un año. El accidente le hizo re-plantear por completo el propósito de su vida. Es cuando aparece Sócrates, su nuevo maestro (Nick Nolte), que le enseña a aceptarse, a confiar en sí mismo, y a disfrutar también de su persona en aspectos que nada tenían que ver con sus capacidades atléticas, es decir a trabajar con su “Yo”. 


Es una película que recomiendo por sus enseñanzas que no sólo dicen, sino también muestran. Habla de las dolorosas situaciones por las que debemos atravesar, de esas pérdidas que miden al ser humano en su fortaleza mental. Es cuando uno se plantea el verdadero sentido de la vida, y encuentra tan sólo dos caminos: seguir peleando o rendirse. La vida y el deporte no regalan nada, continuamente nos ponen a prueba, y es allí, cuando el hombre se mide con su verdadera fortaleza interior. El camino de la felicidad no es fácil, pero tampoco lo suficientemente difícil como para no conseguirla jamás, depende de nosotros. Dan aprende que otros aspectos son asimismo importantes, como el poder aceptarse incondicionalmente, soportar el dolor, saber esperar pacientemente a que las cosas lleguen y sucedan. Comprende que es el camino el que da la felicidad, no el destino, que lo importante no es el resultado, sino el proceso de lograrlo. Si no aprendemos a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas de la vida, como podremos ser capaces de disfrutar plenamente los triunfos y la gloria.

El guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace. Cuando tengas miedo utiliza la espada, llévala hasta ti, y corta tu mente en pedacitos... Destruye todos los miedos y temores, el resto vive en el pasado o en el futuro”.

Generalmente los atletas tienen éxito porque conocen el valor de la organización, de la disciplina, del sacrificio y la perseverancia. Perseverancia, que linda palabra. Nada se obtiene sin perseverancia. Perseverancia es la persistencia en tus creencias, es la voluntad de continuar creyendo en uno mismo, es apretar los dientes y seguir. Hasta en las pequeñas cosas muchas veces nos dejamos vencer, como por ejemplo, empezar un régimen, ir al gimnasio, no entrenar porque llueve, dejar el examen para mañana. Son cosas que se patean para adelante, quedándonos a saborear el placer del presente, de un presente que dura semanas o meses, y el mundo es cada vez más competitivo. Si te quedas dormido, te pasan enseguida por encima.  

Asimismo, demuestra el papel fundamental de nuestros pensamientos, en cómo nos pensamos, ya que la duda y la inseguridad, son los sentimientos que nos impiden descubrir toda nuestra potencia interior. Sócrates, le enseña a luchar contra esos miedos interiores de una manera pacífica, ya que se necesita paz interior, para poder comprendernos y aceptarnos, a liberar la mente de lo que no sirve, vivir la experiencia, percibir y sentir al otro.
Descubre la importancia de vivir en el presente, disfrutando, ya que cada momento es único, donde no existen instantes vacíos. Sócrates le enseña a vaciar y calmar totalmente su mente de todo, El futuro está por venir. El futuro todavía no existe. Corremos al futuro para transformarlo en el deseado presente, presente fugaz que luego es pasado, y nos perdemos la oportunidad de no haber jugado mejor el presente. La mente y el cuerpo deben estar sincronizados en el movimiento del ahora, unificados en un solo propósito y funcionando en el mismo lugar y al mismo tiempo.


Todo en la vida tiene un propósito, incluso esto, y depende de ti descubrirlo. Saca todo lo que no necesites de tu cabeza y lo que pueda distraerte; te sorprenderá todo lo que puedes hacer. Me considero a mí mismo un guerrero pacífico, porque las verdaderas batallas se libran en el interior. Este momento es lo único que importa.”



.- Dan, ¿dónde estás? /-Aquí/-¿Qué hora es?/-Ahora/-¿Qué eres?/………-este momento.
“Cuando por fin logres vivir el presente, te sorprenderá todo lo que puedes hacer y lo bien que lo haces”-Aprendamos a ser guerreros pacíficos en nuestro interior. “Un guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace.”

Lic Julia Alvarez Iguña



La actitud del guerrero en las artes marciales.


Hablar de psicología del deporte es hablar de concentración, del control del pensamiento, motivación, autoconfianza, relajación y una mente clara y enfocada en el proceso del presente. Muchas de sus teorías están basadas en los fundamentos de la filosofía oriental, como ser los principios aplicados a las artes marciales.
 En su esencia, estas disciplinas, se desarrollaron para el combate, para proteger a la familia, al clan, al señor, pero más que una forma de defensa, era un método para aprender a integrar la mente, el espíritu y el cuerpo. Su práctica es aplicable a cualquier deportista que busque una ventaja extra en su disciplina, una mayor relajación y claridad de pensamiento, para también trasladar estos principios a su vida diaria. Los deportes que se benefician con esta formación son el golf, ​​el rugby, el fútbol, el tenis y el béisbol. Asimismo, sus principios ya se están aplicando a la actividad física, surgiendo nuevas técnicas inspiradas en las artes marciales, como el Tae Bo, el Body Combat o el Fight Do.

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Por medio de un entrenamiento cruzado, es decir, la utilización de más de una forma de ejercicio o habilidad, las artes marciales se centran en el desarrollo del equilibrio, la fuerza, la flexibilidad,  la fuerza-resistencia y coordinación, como asimismo en la concentración mental, el  conocimiento, mejoramiento y control de uno mismo. Pero lo más importante es el la estabilidad y el balance, y esto es imposible de lograr con una mente desordenada.

A diferencia de muchos deportes de occidente, donde prevalece la competencia y el triunfo sobre el adversario, en estas disciplinas, la motivación está centrada a largo plazo, en la obtención de un mejoramiento físico y mental buscando continuamente la superación personal.

El arte marcial combina elementos de filosofía oriental, como el budismo, el zen, el taoísmo, la meditación, prevaleciendo un comportamiento ético basado en valores. Provienen del código filosófico del Bushido, traducido como el “camino del guerrero”, el cual preparaba la los samurái y a los guerreros, a pelear basados en un código de honor. Los japoneses lo llaman a menudo "Mushin No Shin", o "mente de no-mente". Han estado asociadas a las tradiciones de Japón, especialmente los samurái y a la cultura Shaolin, por los grandes maestros zen, que consiste en eliminar todo pensamiento de la mente, basada en técnicas de respiración, relajación y concentración.

El Mushin se alcanza cuando la mente está libre de pensamientos, emociones, miedo y ego, durante el combate o la vida cotidiana. En plena ausencia discursiva y de juicio, actúa  y reacciona contra el adversario sin vacilación. Sin el miedo a la perdida, sin aferrarse al deseo, no hay temor. Es en esa presencia, en ese estado de no temer, donde no hay nada que defender.

Muchos  conceptos provienen del Nirvana,  que se refiere al cese de la actividad mental en busca de la quietud y la paz. Podemos relacionarlo a los términos usados en psicología como el  “let it go”, “dejarlo ir”, “dejarlo fluir”, “el no apego”, “la zona”, “the zone”, a una mente sin tiempo y sin temor.

La mente del ser humano está compuesta de muchos fragmentos, cada uno contradice al otro. Es una mente dividida de deseos, contradictorios, búsquedas, anhelos. En la película "El último samurái", el personaje Nathan Algren, interpretado por Tom Cruise, entrena con el hijo de un samurái siendo continuamente derrotado por éste, quien al final le dice: “demasiadas mentes…mente espada, mente gente, mente enemigo". En otras palabras, demasiadas distracciones, demasiados fragmentos, cuando debería haber uno sólo en la tarea principal. Nathan tiene dificultades al principio, pero cuando aprende a dejar de pensar, gana.




Investigaciones han descubierto, que las personas que entrenan artes marciales, poseen más desarrollada la habilidad de la auto-regulación, que aquellas que no la practican. Este mecanismo de auto control, es uno de los principales conceptos en psicología del deporte y de la vida. Se refiere a la manera de regular lo que sentimos y lo que hacemos, el ser disciplinado, el controlar nuestras necesidades, emociones, impulsos y conductas. Forma parte del "poder interior" de cada individuo. Tiene su origen en los estoicos, quienes permanecían imperturbables, sin dejarse llevar por sus pasiones y ensenaban: “aprende a ser indiferente a toda influencia o circunstancia externa”.

El entrenamiento de la respiración es básico. Cuando respiramos por la boca, produce una respuesta de fatiga y leve ansiedad, ya que se aumenta la frecuencia cardíaca ante la poca cantidad de oxígeno que llega a los pulmones. Muchas veces, los instructores de artes marciales, suelen entrenar a sus discípulos con un trago de agua, para ejercitar la respiración nasal. Luego al exhalar, los hacen centrarse en el ahora. De esta manera, la mente fluye al ritmo de la respiración, y se centra en esa liberación de energía en el momento presente, sin temor de lo que se puede perder, o no se puede ganar. La  inspiración liga y une, la expiración libera y vence toda restricción.  Una liberación lenta de la respiración, tiene el efecto contrario de respiración bucal y produce una respuesta de relajación.

No son disciplinas para personas perfeccionistas ya que los pensamientos, la búsqueda de aprobación y las altas expectativas, no forman parte de la “no mente”. Gran parte de nuestro comportamiento perfeccionista, proviene de la preocupación por lo que los demás piensan de nosotros. Una máxima del Tao te Ching dice: "Si te importa lo que la gente piensa, serás su prisionero." Es decir, no permitir  que los demás elijan por nosotros, y vivir la vida de acuerdo a nuestros deseos y necesidades.

 
Ante el desprendimiento de todas las ataduras de uno mismo, la pérdida del yo, las resistencias, junto a una relajación corporal y psíquica, el jugador ya no busca esa ficticia sensación de placer que se encuentra sólo en el ganar, sólo se encuentra así mismo.

Lic. Julia Alvarez Iguña


Variantes de las artes marciales.
 
Dentro de estos conceptos y con la necesidad de ir mejorando el aspecto físico y psíquico junto con la protección personal, fueron surgieron diferentes variantes de las artes marciales.
Karate o camino de la mano vacía, es una forma de defensa personal que deriva de la filosofía budista, que usa el cuerpo como arma, la concentración y movimientos especiales. Se trata también de una filosofía del respeto hacia el oponente, de una búsqueda interior de evolución y armonización física a través del arte marcial.
Kung-fu sistema de defensa personal que requiere de poca energía, ya que ataca al enemigo en sus puntos más débiles. Significa habilidad adquirida con esfuerzo y fue hecho para combatir y vencer, no necesariamente a un oponente, sino a las debilidades personales, lo cual requiere una gran disciplina. Busca la perfección del ser humano en todo sentido.
Tae Kwon Do Es un arte marcial de autodefensa que ha evolucionado hasta convertirse actualmente en un deporte olímpico de combate. Se destaca por el movimiento rápido de las piernas; se orienta al desarrollo de los músculos, basada en golpes secos realizados con el borde de la mano, los codos o los pies:
T’ai Chi o meditación en movimiento; implica movimientos muy lentos que relajan la mente y el cuerpo.
 Judo fue propuesta como la forma de educación física en Japón y compite como deporte olímpico. Es un deporte popular y una de las técnicas de defensa personal más difundidas. Propone máxima eficiencia y beneficio mutuo; un sistema de luxaciones, lanzamientos, inmovilizaciones y estrangulamientos; dando como resultado un sistema altamente útil y bien balanceado entre la lucha en pie y en el suelo.
Kalari originaria del sur de la India, comienza y finaliza con un saludo; se comienza con movimientos lentos y luego se pasa a movimientos más intensos.
Kick Boxing: Deporte de combate creado por el japonés Osamu Noguchi; en el cual se utilizan puños y pies. Es una mezcla de técnicas del Boxeo y Karate incluyendo las patadas bajas a los muslos
Deriva del muay thai, el boxeo tailandés, 
 

El compromiso de alcanzar objetivos


En esta nueva etapa que comienza, para alcanzar objetivos, para superarse día a día, e ir alcanzando el desarrollo físico y mental necesario, hay que entrenar y comprometerse con lo que se hace. El camino a la excelencia es largo e implica finalizar lo empezado.

El compromiso se refiere a la capacidad de elección entre dos exigencias que genera satisfacción en el resultado. Comprometerse significa voluntad, sacrificio y renuncia a otros aspectos que también generan placer, se relaciona a una declaración de intenciones o un plan de acción a seguir.

Normalmente, y sobre todo en el mundo del deporte, la falta de confianza en nuestras capacidades y potencialidades, la escasa autoestima, el conformismo, las excusas, etc., atentan contra los buenos resultados. Los grandes campeones no es que tengan más o menos voluntad que el resto. La diferencia, es que lo realizan con placer, para probarse en cada entrenamiento, cada día un poco más para sentirse mejor en sus logros.


El gran campeón Mohamed Alí solía decir:
“Los campeones no nacen en los gimnasios. Pasan por los gimnasios y llegan por sus fuertes convicciones en sí mismos, por sus deseos de superación, por un sueño, por una visión”. 

Luego, la repetición de esa afirmación, de esa conducta se hace hábito, y ésto, es lo que los lleva a perdurar en el intento. Una vez que esa creencia se transforma en una fuerte convicción, las cosas comienzan a suceder. Un resultado es una impresión momentánea de la vida. En un instante, una experiencia, un momento donde nos pusimos a prueba. Podemos elegir entre vivir entre resultados, u optar por la decisión de centrarnos en el proceso y realizar un compromiso total en esa causa.
Ningún jugador a lo largo de un partido tiene mucho tiempo la pelota en sus manos. Lo mismo sucede en la vida. Tanto la pelota como las oportunidades están ahí, delante de nosotros. Todos la quieren tomar, pero depende de uno, en si nos hacemos cargo o la dejamos pasar. Es decir, en si jugamos, o en si dejamos que nos la jueguen. Cuando hablamos de excelencia competitiva, no sólo nos referimos a los partidos. También lo es cuando nos encontramos en una situación de entrenamiento, en prácticas o en pre-temporada. Será entonces, cuando más adelante, se presente la oportunidad del partido y te llamen, y te toque entrar, y vas a hacer la misma jugada que tanto entrenaste. Si llegas con buena actitud para entrenar, y das todo tu esfuerzo, te va a ir cada vez mejor.

Haces deporte por amor a la competencia, y es muy simple. Si queremos ser un excelente jugador, no uno de la multitud, sino un excelente jugador, tenemos que entrenar duro y trabajar más que tu adversario. Si ellos entrenan dos horas, debes entrenar tres horas. Si ellos levantan 130 kilos de pecho plano, tenés que buscar la manera de levantar 150. Siempre se puede un poco más. Es el valor agregado en esa superación que nos diferencia de los demás. El mejor entrenamiento es el que acaba cuando queremos seguir entrenando.


Hoy en día la competencia es enorme. Hay mucha presión, y los que la superan son los grandes jugadores. La velocidad es la reina de la competencia, es la ganadora. En cualquier puesto que juegues es mejor que sepas correr. Si nos fijamos en los diez mejores equipos, además de una buena defensa, son todos muy veloces. Lo importante no es sólo responder a una actividad, sino cómo nos implicamos en lo que hacemos. He aquí donde entra en juego la motivación, en la cantidad de energía y dirección que colocamos en esa dirección.
En el deporte hay que sentir pasión, alegría, motivación, sacrificio. Un buen equipo implica entrenar y trabajar en conjunto, llorar en conjunto, sangrar en conjunto. El primer paso para llegar adonde deseamos llegar, es la fuerte decisión de no quedarte en el mismo lugar de siempre. Recordemos que el éxito es un viaje, no un destino.

Lic Julia Alvarez Iguña

Técnicas militares aplicadas al deporte



John es un soldado de 19 años que espera la orden para salir a combatir en su primera experiencia de guerra. Por el momento, su obligación es permanecer alerta hasta que la línea enemiga tome posición. A lo lejos, se escucha el terrible estruendo de bombas que destellan estelas de colores sobre el cielo plateado de Irak. Luego el silencio….
En ese momento piensa, que tan sólo un año atrás se encontraba terminando su colegio secundario. Fue entonces cuando decidió entrar en la Armada. Allí fue donde adquirió  la técnica militar en el uso y manejo de armas, como también un gran desarrollo físico luego de duros, disciplinados y largos entrenamientos.
Piensa en los cambios que se efectuaron en él a nivel emocional dejando atrás a ese niño caprichoso y vulnerable. Ahora nuevas respuestas y actitudes emergen en él. Hoy en día debe enfrentar otras situaciones límite como el peligro de la muerte. Todo ese cambio se fue dando paulatinamente gracias a la disciplina del ejército.
La orden de avanzar a la posición designada llega. Sus manos tiemblan, su cuerpo transpira, su corazón late fuertemente como expresión de su ansiedad.  Se encuentra inquieto y en estado de alerta. Pensamientos  bombardean su mente en la expectativa de lo que puede llegar a suceder. Pero ahora no hay nada más que pensar. Es tiempo de actuar.

El miedo que registra este soldado, es el mismo que algunos jugadores sienten antes de una competencia. La diferencia está en la cantidad de excitación, pero el miedo es el mismo. El miedo es siempre miedo. No podemos decir que tenemos un 30%, o un 70% de miedo. O lo tenés o no lo tenés.
El deporte se compara muchas veces con la batalla. El jugador juega por su posición en la competencia, la cancha es su  línea de fuego, la pelota su arma. Allí se combate, se pelea, se sufre y se lucha. En el resultado final sólo uno ganará.
En ambas situaciones, la agresión y la pulsión de dominio están presentes.
En el deporte se transforma una meta o deseo destructivo por otro objetivo no agresivo que sobresaldrá por su valoración social. En la guerra la agresión estará al servicio de la destrucción ya que está en juego la vida.
En ambas situaciones, tanto en la guerra como en el deporte, sobre sale la disciplina y el entrenamiento, y para obtener un buen resultado, no salir herido y ganar, se debe transformar el miedo en rendimiento y ésto demanda fortaleza mental y un gran control emocional.
Los soldados sufren una serie de manifestaciones psicológicas ya sea miedo, ansiedad, angustia, irritabilidad, sentimiento de culpa, y también una incapacidad a enfrentar determinadas situaciones o hechos que podrían recordar o rememorar aquella experiencia. En el deporte las situaciones no son tan límites, pero el miedo a volver a repetir situaciones de error es el mismo.

En el ejército los reclutas están acostumbrados a marchar. No es que lo ejercitan como una técnica de combate. La marcha es utilizada como una disciplina y practicada entre batallas. Es así que pasan largas horas caminando, marchando, todos al mismo ritmo.

¿Qué es lo que demuestra un batallón marchando? Su objetivo es lograr coraje y valentía, cohesión grupal, confidencia y decisión a la hora de pelear. Dentro de su lenguaje corporal no demuestran signos de fatiga ni cansancio, ni hombros caídos, ni miradas bajas. No hay negatividad, no hay miedo. Ellos están totalmente focalizados en el ritmo y la precisión de la marcha. Hasta su respiración está sincronizada en sus movimientos.

La marcha, por efecto de la identificación, prepara a los soldados para ser decisivos, mantenerse fuertes y confidentes aunque se sientan verdaderamente cansados. Entrenan la disciplina, la concentración, la decisión que se necesita para dominar el miedo.
Todos los grandes campeones tienen esa manera de caminar, en el tenis entre puntos, en el golf entre tiros, en los juegos colectivos en la manera de correr, de plantarse frente al rival. Los grandes competidores tienen la misma mirada, la misma demostración de dureza, fortaleza física; la misma forma de caminar y de actuar en la cancha, hombros y cabeza arriba
La batalla no se gana solo en las trincheras, o desde el aire con refinados y sofisticados sistemas de armas automatizadas, o poderosas naves de guerra. Igual que en el deporte hay que ganarla también en las mentes de las personas, quien es la que determinara el resultado entre ganar o perder, entre morir o vivir.

:Lic Julia Alvarez Iguña



La resiliencia en el deporte


La resiliencia es la capacidad para resistir y enfrentar situaciones que causan sufrimiento. Es una poderosa herramienta del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas de manera positiva. Hay padres que pierden a sus hijos, enfermos que superan la enfermedad, personas que sobreviven a entornos límites de encierro y falta de libertad. Pero el ser humano, tiene una gran capacidad para encontrar sentido a las experiencias más terribles. Sobrevivir es la regla, y el instrumento natural para combatirla es la resiliencia.


Esta característica de la vida cotidiana también es aplicable en el deporte. Tanto desde la adversidad, la lucha, las caídas, las perdidas, las lesiones, las derrotas, etc., resulta interesante como sus beneficios predisponen a un favorable desempeño.

La condición fundamental para la emergencia de la resiliencia, es haber logrado el encuentro a lo largo de la vida, con alguna persona significativa que nos aceptó en forma incondicional, base fundamental para la construcción de la autoestima y la autoconfianza. Se refiere a aceptarnos tal cual somos, con nuestros errores y virtudes, con nuestra parte positiva y negativa, sin perder de vista que somos personas valiosas.

Detrás de todo jugador resiliente, se encuentra un gran entrenador que actúa como red de sostén, quien confía en sus habilidades y fortalezas, enseñándole a actuar como soporte de los demás compañeros, para alcanzar los objetivos del equipo deportivo. Este mecanismo actúa como filtro ante las presiones ambientales. Un fallo injusto, un error en una jugada, en una definición, un tanto en contra al comienzo del partido, no impide ni condiciona el seguir adelante.

Ante su continua repetición se va creando un mecanismo de defensa extremo, donde ante la adversidad se responde siempre de la misma y efectiva manera.

La fortaleza del jugador se refiere en responder a los negativos estímulos de la mejor forma posible, y este es el dilema, ya que las emociones y pensamientos fluctúan todo el tiempo, siendo nuestra mente la encargada de triunfos o derrotas.

Ante sucesos adversos, nos fortalecemos por la experiencia, adquirimos mayor confianza en nuestras habilidades y nos volvemos más sensibles a los padecimientos de otros, ya que nosotros también lo hemos padecido. Da lugar a la famosa empatía en la capacidad de poder comprender y ponernos en la situación del otro.

Si bien en la resiliencia se encuentran carencias de base en los vínculos más tempranos, es algo que cualquier persona puede desarrollar y aprender mediante una positiva relación interpersonal y social con su ambiente. Los grandes competidores tienen una gran facultad para manejar el fracaso ya que son capaces de recuperarse de las decepciones o errores y seguir compitiendo. La primera cosa que el deporte te enseña es que tienes que levantarte cada vez que te caes. Caer está permitido, pero levantarse es una obligación.




Lic. Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com





Las presiones externas de los Pumas


Históricamente la competencia jugó un rol importante en la evolución del deporte. La competencia demuestra lo mejor de cada jugador, sus habilidades como así también sus debilidades y limitaciones.

En este nuevo torneo, muchas presiones externas tiene que sobrellevar el equipo, entre ellas el hecho de que todas las miradas de un país estén posadas sobre ellos. Este es un factor que juega en contra. No sólo existe la presión de ganar, sino también la presión de no defraudar; tensión que no sólo comienza con el primer silbato, sino ya antes de salir a la cancha, ya que el jugador se siente desbordado por distintos conflictos opresores. Sabemos que “presión” es el desequilibrio existente entre las demandas externas, y las respuestas internas que el sujeto puede dar en ese momento particular. Significa exigirle al jugador más de lo que puede dar, pero ¿para quién?  Para el país, para su equipo, por el resultado, por finalizar dentro del estándar permitidos por ellos mismos.

Se podría establecer cuáles son las metas de este nuevo campeonato. ¿Cómo podemos afirmar si un equipo fracasa o no? Eso lo definirá el cumplimento de objetivos. Se pueden tener varios. Salir primero, buscar una posición, o mejorar el trabajo individual y grupal entre otros. Todos quieren ganar, pero solo uno lo hará. Los rivales son difíciles y para mantener la motivación y seguridad de equipo es bueno establecer otro objetivo secundario.

Recuerdo una vez entrenando un equipo y bajo presión, se había establecido como meta solamente pensar en hacer tres tries. Esto se cumplió y la sensación vivida fue como si se hubiera ganado el partido. Este establecimiento de metas, se relaciona con los ideales. Durante este proceso, la persona va accediendo a estados más complejos y "mejores" que los anteriores, con la certeza de que pueden cumplir , y que se puede ir por más. En este caso se desplaza el pensamiento del resultado por otro, en este caso los tries. Al dejar de lado los números, se juega más tranquilo, y por decantación el resultado viene solo.

En este nuevo desafío entrarán en juego, no solo las habilidades técnicas, físicas y tácticas, tantas veces practicadas, sino también la capacidad de afrontación ante las dificultades que se presenten. Es en este aspecto es donde sobresaldrá el aspecto mental y emocional de cada equipo. Ante la mínima falta, lo relevante será cómo se reacciona, se enfrenta y se tolera. En un partido, continuamente se va alternando por distintas situaciones, de una vivencia de poder a una de impotencia, de triunfo a fracaso, de ataque a defensa, de éxito a derrota, de estar arriba a estar abajo. La presión va continuamente cambiando de lugar. Cuando un país espera mucho de su equipo, cuando se decae ante los primeros resultados, esto lo perciben los jugadores generando un efecto inhibitorio donde el foco de atención se encuentra dividido entre el exterior y el juego, entre lo que “quieren” por lo que “deben”.
Se deben deponer los sentimientos y las emociones para otro momento. A la cancha no se sale a hacer catarsis, ni a demostrar quién es el mejor, ni a “jugar por un sueño”. Se sale por lo que tanto se ha entrenado, vivido y sufrido durante estos meses. La presión en el deporte siempre está presente. El nerviosismo seguro va a existir y es totalmente esperable, la diferencia estará en quien lo tolere mejor.

Sun Tzu en su libro 'El arte de la guerra' decía que “La guerra no se gana solo en las trincheras, o desde el aire con refinados y sofisticados sistemas de armas automatizadas; hay que ganarla también en las mentes de la gente, tanto en el bando propio como en el enemigo” y es totalmente aplicable al deporte. Si bien el objetivo de la guerra es matar, el objetivo del deporte es el control del pensamiento y la conducta de las personas. Esta especie de guerra psicológica la vivirán en su partido contra los All Blacks, quienes despliegan una  inteligente estrategia cuyo fin es poner distancia y atemorizar al rival, por medio de la utilización de su conocida danza del Haka.

Solamente el hecho de estar presente en el Rugby Championship ya es todo un logro. Es un principio para ir creciendo y consolidarse. Por algo están ahí, no es por casualidad, ni por suerte, ni porque alguien lo ha decidido a dedo. No dejemos de reconocer todo lo hasta acá logrado. Ya estamos compitiendo con los mejores. Esta fue y “es” la meta. En mejorar cada encuentro, cada partido. No desde la crítica y los bajones de ánimo, sino siguiendo hacia adelante y en mejorar cada día.

Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al Alto Rendimiento

El miedo a perder



Nadie puede esconderse en un campo de juego. Allí están presentes todas las fortalezas, debilidades, miedos, angustias e impotencias de un deportista. Es por eso que el deporte es considerado una actividad de logro ya que lleva implícito un resultado, una evaluación de otros que juzgan a los competidores sobre la idea de ganar o perder.

En casi todas las situaciones de la vida estamos involucrados en entornos de logro: el trabajo, la escuela, la facultad.  Según el psicólogo McClelland, apoyándose en la teoría de Max Weber, afirma que los factores que motivan al desarrollo del hombre son grupales, situacionales y culturales. El logro es una disposición estable de la personalidad adquirida desde la infancia, y que gira sobre una variable inamovible: la tendencia a buscar el éxito en las tareas que implican la evaluación de un resultado. Asimismo, la palabra resultado genera presión ante el miedo a no lograr los estándares esperados, y este factor, el miedo a perder, al no logro es un elemento estresante que impide la realización de todo buen jugador.

Cuando un rasgo positivo de logro se convierte en algo muy fuerte y dominante en la vida de una persona, está en camino de convertirse en una seria desventaja, ya que en lugar de centrarse en conseguir el éxito se centra en evitar el fracaso. ¿Cómo encontramos su diferencia? Esto depende de nuestras motivaciones. Si hacemos algo impulsados por la energía interior por el sólo placer que nos proporciona una actividad, por nuestro esfuerzo en alcanzar objetivos; o, si nos motivamos por factores externos donde dependemos de la evaluación de los demás.


El miedo al no logro está siempre presente. No nacimos con el miedo a algo, ese algo se fue instalando desde hace mucho tiempo y con ese “miedo a algo” nos acostumbramos a vivir. Fuimos educados en el miedo, en lo que nos podía llegar a pasar si nos portábamos mal o cometíamos algún error. Estamos acostumbrados a que se remarque más lo malo que lo bueno. Cuántas veces hemos escuchado a padres preguntar a sus hijos luego de un partido ¿Ganaste? en lugar de ¿Te divertiste?

Pero las personas que han triunfado en la vida o en el deporte, no permanecen en medio de una nube mental perdidas en dilemas de decisión entre lo mío y lo de los demás. Dentro de la psicología, afirmamos que no hay nada que produzca más miedo, que el miedo mismo y que no hay un miedo mas terrorífico que aquel que no se puede explicar. A los miedos hay que escucharlos, entenderlos, ¿qué se oculta tras de ellos? Debemos entender que cuando uno comete un error, la causa no está en la realidad sino dentro de uno mismo encubriendo un golpe a la autoestima, como una amenaza a nuestros valores. El pensar en los posibles resultados inhibe al ser humano, se tensan los músculos, se acorta la respiración, se sobrecarga el sistema nervioso ante las demandas del ambiente. En esos minutos fatales de un partido, el miedo a perder dispara la alerta, el cuerpo se tensa ya que el resultado está muy cerca, acrecentando el cansancio y dando lugar a la descoordinación y la torpeza.

 En situaciones de presión, hay que saber jugar, hay que saber vivir. En realidad es nuestra elección, de nadie más. Casi todo lo que nos sucede, sea bueno o malo, es el resultado de las decisiones que tomamos, de la confianza que poseemos en nosotros mismos.Las oportunidades están para ser realizadas, no evitadas. Nuestro cerebro es el aparato más fascinante de la tierra, pero no sabemos cómo utilizarlo. Hay que aprender a manejarlo en una sucesión de tentativas y errores. Los que aprenden bien el manual siguen, a los que les parece muy difícil, abandonan o lo delegan en el que sabe.
Nuestro subconsciente, siempre toma el atajo más seguro porque no quiere volver a recordar situaciones dolorosas. Pero de eso se trata, de no volver a repetirlas. Para ello en esas circunstancias, en lugar de decir “No quiero fallar”, debemos decir “Lo quiero hacer”.

Nuestro subconsciente no codifica el “no”. Va directo a la representación de la situación. Si te digo: no pienses en fuera de límite, no pienses en una manzana roja, no pienses en fallar. Seguramente pensaste en el rojo, en fuera de limite. Lo mismo ocurre con “no fallar”. Sin darnos cuenta la mente se centra en fallar y no en lo que tiene que hacer. En este caso, tu mayor espacio psíquico está ocupado en una idea evitativa y no en la principal que es el logro. Concentráte en lo que querés hacer y no en lo que querés evitar.

Cree en vos. El éxito va a quien tiene éxito. El miedo va a quien tiene miedo.

Julia Alvarez Iguña

Huevos o Actitud



Muchas veces escuchamos “no se mostró actitud”. En el vestuario la arenga refuerza “hay que poner huevos”. El gráfico también la relaciona a los testículos. Me quedé pensando ¿Cuál es su relación? Traté de averiguar una nueva definición desde la psicología ¿Qué diría nuestro querido Mr. Freud al respecto? Ante la falta de motivación de sus neuróticos pacientes, le diría ¿hay que poner más huevos? O tal vez, “Se debe demostrar más actitud ante los hechos”.

Para tener actitud, ¿Hay que poner huevos? o viceversa, tener huevos es tener actitud. El huevo o la gallina. Pues bien, veremos.
Todo comienza con el mandato paterno en tratar de formar hijos fuertes y con valía, eso ya lo sabemos. El rugby es un deporte de hombres, ¡Hay que aguantar! ¡Apretá los dientes! ¡Los hombres no lloran! En este deseo, que parte desde la formación de la subjetividad masculina/femenina,  se va fundando la rivalidad edípica, la imaginaria castración, donde para poder hay que tenerlos, y bien puestos.
Pero tener huevos no es fundante de la masculinidad. Es una demanda cultural implementada por la cultura en la necesidad de construir un modelo, y que en ciertos casos, genera defensas paralizantes al no poder alcanzar ese ideal.

En su significado más profundo, la actitud es una disposición especial del ser humano. Se expresa en la capacidad de responder de acuerdo a experiencias pasadas que guían e influyen en el comportamiento. La actitud es un reflejo de nuestro interior, es la expresión de nuestros valores, creencias, forma de actuar y pensar.

Se diferencia de las expectativas, ya que el éxito, no depende de situaciones favorables, sino de uno mismo. En su manifestación, influyen las emociones y afectos agradables o desagradables, las creencias y la firme disposición de jugarse en el intento.
Si bien el desarrollo de una buena motivación está a cargo del entrenador, la acción de llevada a cabo, forma parte del jugador basada en su buena actitud hacia lo aprendido y valorado como necesario para él y sus compañeros.
La actitud es el reverso del miedo, es el “dar todo“ más allá del resultado. En la derrota también se demuestra la actitud en la manera de enfrontar la adversidad, en el bancársela pero con dignidad y orgullo por lo que se hizo. Perder no es un fracaso, sino considerado como una manera de juego que no funcionó. En lugar de deprimirse e identificarse con el resultado, se entrena más fuerte, se solidifican los puntos débiles y se sigue adelante más allá de posibles críticas y comentarios externos. Es el perfil del atleta guerrero, del que da batalla a toda costa.
 



De acuerdo a nuestra actitud decidimos: jugar bien o no jugar, entrenar lo máximo o de acuerdo a nuestro estado anímico, dar todo o darnos por vencidos. Por medio de la actitud nos hacemos responsables o culpamos a los demás de lo sucedido, enfrentamos la verdad o mentimos, lideramos o delegamos.
En el deporte, donde siempre hay una segunda oportunidad, está dentro del ser humano alcanzar la realización plena de su esfuerzo. Por más mínima que sea, tiene valor, y no debe menospreciarse. Algunos podrán realizar grandes maestrías, otros pequeñas. En ambos la actitud está presente. Recordemos que la actitud no se mide por la cantidad, sino por la calidad de la acción donde se miden las acciones y reacciones. El deporte no se basa solamente en  ganar, en él está implicado “las ganas de ganar” y “cómo competir” para vencer. No es tu aptitud, si no tu actitud lo que marcará la diferencia.

Lic Julia Alvarez Iguña



Dinámica grupal de comunicación después de un partido


Una manera de evaluar cómo está el equipo, consiste en la aplicación de entrevistas y cuestionarios a los deportistas, con el fin de detectar cuales fueron las conductas y emociones sentidas en un partido, tratando de encontrar información a cualquier tipo de alteración psicológica que, de no tratarse a tiempo, podría interferir en el posterior rendimiento deportivo

Estas fueron las respuestas obtenidas después de un partido por los jugadores.

1.   “Estamos desconcentrados. No tenemos posiciones fijas y jugadas individuales. Inconductas y penales tontos”

2.   “Noté una desconcentración total de los quince, sentí mucha culpa por la jugada que no me salió al final del partido”

3.    “Presión, sin tackle, sin defensa. Nos va a pasar lo mismo el sábado que viene, No encuentro una explicación. Hay un equipazo y no logramos resultados ”

4.   “Dentro de la cancha falta de unión y onda. Nos llevan por delante. No hay equipo. Solo tres demostraron técnica de tackle y posiciones”

5.   “Nos vamos al descenso y tengo bronca y miedo. Si seguimos perdiendo ¿Cómo vamos a hacer contra XXX? Nos va a pasar lo mismo. Hay que mejorar en tener la pelota”

6.   “Jugadas de line, no dan bola al 9. No nos desconcentramos, pero nos dispersamos. Nos falta corazón

7.   Falta de confianza. Juegan más con los importantes. Problemas de cabeza”

8.   “Si no cambiamos nos vamos a la B. Hay compañeros que no respaldan  ni defienden. Falta actitud, compromiso de obtener metas. Es un equipo fino, pero de vestuario frió. Falta lo interno, lo individual y colectivo. La emoción contagia, eleva el espíritu del equipo. Sin garra ni corazón, no se puede jugar

9.   Juegan a cumplir. Salen a no aguantar y a figurar. Los tacklean y no se levantan, y si lo hacen lo hacen tarde. Corren a no llegar. Siempre dependen de un salvador y que hoy no hubo. El equipo se rinde, son cagones, amargos. No sabe más que decirle. No tienen sangre, no les duele. El va con todo pero hay muchos jugadores que son gallinas. No hay amor propio.

Si tomamos el discurso individual de cada jugador, de una manera global, encontramos un equipo desvalido, desesperado, sin confianza en sí mismo, ni en los demás, con pensamientos extremos y centrados en el resultado.
Subyace un miedo inconsciente, una señal que indica una desproporción entre lo que se enfrentan y los recursos con que cuentan.
El miedo siempre va a estar. Es inevitable, pero depende de la capacidad del equipo de enfrentarla y tomarla como un desafió y no como un obstáculo. Si van a perder, ir a perder sin miedo, al menos persistir en el intento. Dará bronca pero no queda nada adentro. En la vacilación, en porque no se hizo esto o lo  otro, se permanece en la duda. Hay que trabajar con rendimiento, después mirar el resultado.
Para ello hay que trabajarlo tanto individualmente como colectivamente. El miedo en sí mismo no existe, sino en la imaginación de cada jugador, en el error y en volver a repetir esa situación. Temor a re-encontrarse con el intolerable sentimiento de angustia que genera. Estamos hablando de un miedo emocional, de un miedo psicológico. Cuando tiene mucho peso la connotación de la acción se compite contra eso.
Hay un jugador que habla de culpa, que es lo que generalmente se asocia con la derrota. El temor a cometer un error, fallar, es una de las características que impide la acción, que inhibe el impulso hacia los logros. Recordemos también que cuando hablamos de culpa, hablamos de una acción implícita, y nadie tiene intención de hacer una mala jugada. Si no salió, ya saldrá.
“Nos va a pasar lo mismo” Este es un pensamiento polarizado, una tendencia a ver las cosas en términos absolutos, en blanco o negro que conduce al deportista a categorizar todo, bien como un éxito o un fracaso total, más que aprender de todas las experiencias. Hay que desarrollar la conciencia que lo importante es hacer bien las cosas, y si creen que van al descenso, van a descenso. Profecía autocumplida.

El entrenador John Wooden, del equipo de básquet de Los Ángeles, se convirtió famoso por su dicho “el equipo que comete la mayor cantidad de errores, será el equipo ganador”. Si lo analizamos en detenimiento, es correcto. Se basa en que un equipo hacedor comete errores, y decía “Yo quiero hacedores en mi equipo, jugadores que hagan que las cosas pasen”. Esto es la antítesis de lo dicho por los jugadores: no tacklean, no llegan, no pasan la pelota, nos llevan por delante, nos tacklean y no nos levantamos, depender de un salvador, etc.; o sea, no es un equipo de hacedores, se evitan jugadas porque el miedo los inhibe. La mejor manera de no equivocarse es no hacer nada ¿no?
Concentrarse en los errores no ayuda a la excelencia. Se debe lograr un cambio en el pensamiento general. Acordarse solo de las buenas jugadas. El éxito del partido anterior, hay que aprovecharlo para cambiar la cabeza, para demostrar que sí se puede. En un partido suceden muchas cosas buenas y malas. Lo negativo solo permite reaccionar de la misma manera. De lo contrario si el jugador juega con confianza, ante una situación peligrosa la realizará de acuerdo al sentimiento de grandeza de sí. La autoconfianza se piensa hacia atrás y hacia delante, se alimenta de logros y recordemos que las personas sólo son capaces de realizar aquello que creen que pueden hacer.

Julia Alvarez Iguña

La vida es una eterna competencia (video)

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Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivos tienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.

“La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer”.


La vida es dura, el rugby es un juego duro, pero la naturaleza más importante del ser humano es la habilidad de ser duro uno mismo, de exigirse más cada día, cada encuentro, cada entrenamiento, cada competencia. Cuando entreno con jugadores les digo siempre lo mismo: “Tienen que entrenar fuerte, soportar las presiones, buscarse objetivos, jugar para uno mismo. Es muy simple, o jugás o te la juegan, la competencia es feroz y si no soportan la presión, no compitan profesionalmente". Hay diferentes objetivos por los cuales uno realiza un deporte: diversión, pertenencia, estar bien físicamente, competir con los amigos. En cada una de estas situaciones también es necesaria una cuota de motivación, el saber el porqué se realiza cada acción. ¿Qué sentido le damos a las cosas que realizamos?
Nadie dice que va a ser fácil y muchos, cuando los empujan un poquito, o la situación se torna difícil se tiran para abajo. ¿Por qué? ¿Donde están las prioridades? En el deporte no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. Por ejemplo, ¿Qué pasa en tu vida diaria? ¿Todas las cosas salen tal cual las has planeado? La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir.  
Me acuerdo cuando estudiaba en la facultad a mi marido decir “te admiro por la alegría que le pones a lo que hacés”.


Esta alegría se relacionaba a materia pasada, examen aprobado, cuatrimestral terminado. Luego de dar un examen, llamaba a mi familia para comentarle el resultado. Ante el ¿cómo te fue? Mi respuesta era “Adeeentroooooooooooooooo” parafraseando al comentarista Alejandro Coccia que había puesto tan de moda ese dicho en el deporte luego de que un jugador convirtiera un penal. Cada examen es también un penal convertido donde en lugar de entrenar tenés que estudiar.
Por eso, jugáte por tus sueños. No pienses tanto, actuá, decidí donde querés estar y una vez que lo respondas no vas a parar hasta conseguirlo. De esta manera surge el éxito. Depende de cada uno. Todo está dentro tuyo esperando ser puesto en juego por vos. Nadie te va a regalar nada.

Todo ese tiempo que perdés tratando de encontrar respuestas, tu rival lo actúa y te pasa por encima.

¡Así que VAMOS!  Ponete en la cima, corré más rápido, soñá a lo grande, viví mejor de lo que nunca antes hayas vivido. Esto está dentro tuyo, ¿VOS PODES HACERLO!  ¡Hacelo por vos mismo!


¿Querés más de lo que tenés ahora ?... ¡PROBÁLO!


¿Querés ser el mejor?... ¡GANÁTELO!

Ante una situación de amenaza no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, jugá desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar. En la vida tenés dos opciones:
El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento. 
Elegí la que más te guste.

Julia Alvarez Iguña